Las crisis económicas mundiales acontecidas a finales de los 70 y en el primer quinquenio del decenio de los 80, tuvieron repercusiones en la economía de la Republica Dominicana. Sus incidencias, junto a inadecuadas políticas económicas internas, condujeron a la aparición de desequilibrios macroeconómicos que se reflejaron en un aumento de los precios internos y en una paulatina depreciación de la moneda nacional frente al dólar de los Estados Unidos.
Estos
acontecimientos pusieron en evidencia las limitaciones de la banca
especializada para poder adecuarse la rapidez necesaria a las cambiantes e
inestables que se presentan cuando no existe estabilidad macroeconómica.
En
enero del 1985, las autoridades monetarias conscientes de dicha realidad
iniciaron un proceso de reforma financiera que se caracterizo por una
diversificación de la banca especializada.
La
diversificación tuvo sus efectos positivos, ya que le permitió a las
instituciones especializadas enfrentar con relativo éxito las desfavorables e
inestables coyunturas económicas que caracterizaron el segundo quinquenio del
decenio de 1980.
QUINTO PERIODO
A finales de los años 80, el país atravesó por un gran proceso de inestabilidad macroeconómica originado en fuertes déficit fiscales que condujeron a una depreciación muy acentuada del tipo de cambio de la moneda nacional y a una situación inflacionaria no sentida en el país desde los finales del siglo XIX.
El sector financiero atravesó por una aguda crisis que
reflejó en la quiebra de varios bancos comerciales, de un banco hipotecario, de
una asociación de ahorros, de varios bancos de desarrollo y de innumerables
financieras.
SEXTO PERIODO
La magnitud de la crisis económica condujo a la
necesidad de establecer un programa de reforma financiera profundo que; junto
con la ejecución de un programa de ajuste macroeconómico con apoyo de FMI,
logró la estabilización del tipo de cambio de los precios internos y eliminó la
situación de represión financiera existente.
Dentro de este proceso es necesario destacar la
liberación de las tasas de interés las cuales dejaron de ser fijadas por las
autoridades monetarias y pasaron a ser establecidas por el mercado en 1991. El
sistema de encaje legal, principalmente para la banca comercial, fue
simplificado, unificado y reducido y se eliminó la política de crédito
selectivo. A su vez se inició el empleo
de las Operaciones de Mercado Abierto de una forma incipiente, con la finalidad
de ganar experiencia e ir creando las condiciones para que este instrumento monetario
sustituyese en un próximo futuro al encaje legal como principal herramienta
para el control del medio circulante y de la liquidez general de la economía.
Otros aspectos importantes este proceso de la reforma
se han ido adaptando a partir de 1991 y fueron los siguientes:
1- Elaboración durante el trienio 1992-94 de un Proyecto de Ley conocido
con el Nombre de Proyecto de Código Monetario-Financiero que tiene como
objetivo actualizar el marco legal de las principales leyes monetarias y
cambiarias del país a las nuevas realidades del presente, al mismo tiempo que
dotarla de mayor autonomía a las autoridades monetarias y supervisoras.
2- Establecimiento a finales de 1992 de un conjunto de Normas Prudenciales
acompañadas de un Sistema de Clasificación de los activos de la banca basados
en las Normas Internacionales de Basilea, tendentes a procurar el mantenimiento
de la solvencia y sanidad financiera de las instituciones bancarias que operan
en el país.
3- Reestructuración y fortalecimiento de la Superintendencia de bancos,
capacitándola para poder llevar a cabo su importante papel de supervisor del
buen funcionamiento del sistema bancario nacional, sustituyendo la supervisión
tradicional por una supervisión prudencial y de control de riesgo donde la
calidad de los activos constituye el punto más fundamentalmente a tomar en
cuenta.
Establecimiento de una nueva estructura institucional bancaria en la cual tiende a desaparecer la banca especializada por el surgimiento y desarrollo de una banca mucho más diversificada y donde sus riesgos son indiscutiblemente menores por la diversificación que es propia en sus operaciones.